viernes, 13 de junio de 2014

Presentación Los Archivos de George Awake en Madrid, el Viernes 20 Junio


 

 

 

El viernes 20 de junio a las 19:30, en la mítica librería Estudio en Escarlata, tendrá lugar un acontecimiento único. La única, repito, la única presentación de la novela Los Archivos de George Awake de Hank Westwood. El primer volumen de las aventuras del detective George Awake, compuesto por dos novelas cortas y escrito por el fallecido escritor norteamericano Hank Westwwod y cuyas obras son publicadas por primera vez por Dlorean, tendrá dos presentadores de lujo: Francisco Miguel Espinosa, el traductor de la obra de Westwood del inglés al español, y exitoso escritor, que está arrasando con obras como Cabeza de Ciervo (Dolmen) y la escritora y miembro de ESMATER (Plataforma para el Terror) Marta Junquera. No os perdáis la ocasión única de escuchar la historia de Hank Westwood y cómo fue descubierta su obra para el gran público, de la mano de Francisco M. Espinosa. Descubre los entresijos de George Awake, un  duro detective que investiga toda clase de casos sobrenaturales; en una serie de novelas al más puro estilo bolsilibro, que mezcla con acierto el mejor pulp, la novela negra, el terror y la ciencia ficción.

Francisco M. Espinosa, os podrá dedicar ejemplares, como traductor, escritor del prólogo y compilador de las novelas del autor estadounidense.

Librería Estudio en Escarlata, C/ Guzmán el Bueno, 46 (Madrid), el viernes 20 a las 19:30. http://www.estudioenescarlata.com/

 Única fecha en Madrid. ¡Te esperamos!

 El evento en FACEBOOK de la presentación ¡Apuntaros!
 
 
 

FRANCISCO M. ESPINOSA (Escritor y Traductor)
 
 

Francisco Miguel Espinosa, nacido en Alicante y adoptado por Madrid. Es autor de las novelas Encerrado (Atlantis, 2009), XXI (Ediciones B, 2011) y Cabeza de Ciervo (Dolmen, 2014). Ha publicado relatos en las antologías Fantasmagoria (Tombooktu, 2013), Ignota (Palabras de Agua, 2014), Saborea la Locura (Chiado, 2014). Ha ganado los premios XIV Certamen Arte Joven (relato corto, 2010), XX Fungible (relato corto, 2011) y finalista del II Mad Terror Fest (relato corto, 2013). Además escribe guiones dentro del sector cómic y videojuegos. Es co-fundador de la web literaria www.paraiso4.com y ha traducido autores como Lauren Beukes y Hank Westwood.
 





 

MARTA JUNQUERA (Escritora)
 
 

 
Nació en Madrid, en 1975,  No es hasta 2010 cuando empezó a darse a conocer  con alguno de sus escritos. Se presentó en varios  concursos de microrrelatos, quedando finalista en el II Certamen de Microrrelato de Terror Homenaje a Poe convocado por Artgerust, en el II premio de microrrelatos temáticos Hipálage, incluido en el libro “Conseguir los sueños” y repitió con ArtGerust, quedando finalista en los certámenes de Microrrelatos ON THE ROAD y “La novela negra”.

 A participado con relatos en las antologías “Érase una veZ”, publicada en agosto de 2013 por Kelonia Editorial, En “Bueno, bonito… ¡Maldito!” de La Pastilla Roja Ediciones (noviembre de 2013),  en “Historia se escribe con Z” por Kelonia Editorial (enero de 2014). También tiene relatos en “Dejen morir antes de entrar”, antología convocada por La Web del Terror, y en “Santa Wiik”, de la mano de La Pastilla Roja Ediciones y disponible en descarga gratuita.

Ha formado parte de Paraíso4 (www.paraiso4.com) desde febrero de 2012 hasta este 2014, Desde 2013, es miembro de ESMATER (Plataforma para el Terror) y socia de NOCTE.  Actualmente, se encuentra trabajando en la que será su primera novela.
 
 
 
 
Autor: Hank Westwood.
 
 

 
"La literatura pulp americana se perdió a un grande del género: Hank
 Westwood; un veterano de Vietnam residente en Luisiana y fallecido hace una
 década por una puñalada en un bar. Escribió más de cien novelas cortas en
 su garaje sin que nadie lo descubriese hasta muchos años después.

 En este volumen se recogen dos de aquellas novelas: George Awake es un
 detective de Los Ángeles que sabe que lo sobrenatural existe. Que está ahí
 fuera y hay que combatirlo. En “Saben dónde te escondes” una invasión
 alienígena pondrá en jaque al detective, que deberá enfrentarse él solo a
 unos invasores de cuerpo letales. En “¿Quién te hace vudú?” los ciudadanos
 de Los Ángeles se vuelven locos por el rodaje de una superproducción; un
 decorado gigantesco en el centro de la ciudad simulando la selva y un
 demonio sacado de las entrañas del continente negro obligarán al detective
 protagonista a jugarse el tipo para salvar la humanidad.

 Pulp, ciencia ficción, novela negra y terror en el primer volumen de unas
 novelas que el mundo se perdió, y Dlorean rescata para llevarlas hasta tus
 manos."
 
Encuadernación: Rustica
 
Tamaño: 21 x 14,8 cm
 
Páginas: 180
 
13,95 €
 

martes, 10 de junio de 2014

Charlamos con Carlos Díaz Maroto





Hoy hablamos un rato con Carlos Díaz Maroto, uno de los integrantes del equipo de la serie Weird West de Dlorean Ediciones y que ha comenzado con su novela corta en el primer volumen llamada "Los Hijos de la Noche"
 
 
 
 
 
En primer lugar, háblanos un poco de ti. ¿Quién es Carlos Díaz Maroto?
 
Ante todo, alguien muy aficionado al género fantástico en sus diversas manifestaciones: cine, literatura, cómic… Con el paso del tiempo, he ido dejando de lado alguna de ellas, por cuestión de tiempo, pero ocasionalmente regreso a lo abandonado. Empecé con quince años, cuando contacté con Carlos Aguilar, editor de Morpho. En aquella época, hubo toda una fiebre de fanzines, una edad dorada, y finalmente saqué el mío propio, Sueño del Fevre, que en su primera etapa se caracterizó por un grosor superior a la media, pues los demás fanzines, aun gustándome, me sabían a poco. Mezclaba cine y literatura, sin orden ni concierto. Durante esa época compartí ese amor conjunto, diríase. Después me surgió la posibilidad de publicar mi primer libro de cine, Drácula: de Transilvania a Hollywood, en colaboración con Roberto Cueto, y un libro tras otro se fueron encadenando. Esto hizo que, por estricta falta de tiempo, mi parcela de escritor de literatura la dejara un tanto de lado, aunque ocasionalmente escribía algún relato. Ahora, sin embargo, llevo una etapa de nuevo volcado a escribir fantástico. Los hijos de la noche es lo primero que publico profesionalmente, pero en los últimos meses he publicado en la red diversos relatos, y tengo cosas escritas que esperan la ocasión. Amén de todos los relatos que publiqué en la época dorada de fanzines, que no son pocos…
 

Eres un gran fan y conocedor del género fantástico. ¿Cómo llegaste a ser un experto de la temática?
 
Alimentándome de ello… Desde pequeño llevo viendo películas de todo pelaje, y no solo me gusta el fantástico, sino el cine “de género” en general, valga la redundancia. Aventuras, western, policíaco… Ello me ha permitido, espero, no tener una visión demasiado cerrada en torno al género. En cuanto a la literatura, lo mismo: leyendo mucho, tanto ficción como ensayo referente a la temática. Debe tenerse en cuenta que, por mi edad, he tenido mucho tiempo para acumular material; tengo las antologías de relatos de terror de Acervo, las de Géminis… Muchos relatos de autores pulp han caído en mis manos y, por tanto, tengo un gran caudal de lectura sobre ellos. Respecto a información al respecto, en tiempos tenía los fanzines que aquí se editaban y, después, empecé a comprarme material anglosajón, dado que “oficialmente” apenas se publicaba nada en nuestro país. Ahora, gracias a Internet, hay muchos expertos que comparten sus conocimientos, y eso me ayuda a saber más. Pero también el intercambio con amigos ha sido de gran valía… Antes de estos tiempos me escribía con amigos de todo el país, y redactábamos cartas de seis u ocho páginas, rellenas de información. Sin embargo, echo de menos que se publiquen en nuestro país ensayos sobre literatura fantástica, tal como se hace sobre cine… Algún libro sobre la escuela Weird Tales, o sobre Richard Matheson, o sobre la literatura de licántropos… ¿Por qué ningún editor piensa en eso?
 
Has sacado varios libros especializados en el cine fantástico. ¿Nos puedes hablar un poco de ellos?
 
El primero de ellos, que ya he citado, Drácula: de Transilvania a Hollywood (1997), iba a haber sido un número más de Sueño del Fevre. Sin embargo, en ese tiempo, Roberto Cueto, uno de los colaboradores que iba a escribir en él, logró publicar su primer libro, Cien bandas sonoras en la historia del cine (1996) con Nuer. Medio en broma medio en serio le dije que les comentara a los editores que, si necesitaban otro autor, aquí me tenían, y Roberto me comentó que había pensado ofrecerles lo de Drácula como proyecto, y que lo escribiéramos entre los dos. Así lo hicimos, les gustó y, a partir de ahí, fue saliendo un libro tras otro… En 1999 saqué Batman: de Bob Kane a Joel Schumacher, también para Nuer, y en colaboración con Luis Alboreca. Y en 2012 Luis y yo, para Jaguar, hemos sacado Batman y Superman: los mejores del cine, que supone una actualización/complemento al anterior… Todos mis libros buscan encontrar un equilibrio entre la información y la opinión, y que, al tiempo, sea una lectura amena. Distintos temas he ido abordando en ese tiempo: hombre lobo, vampiros, aliens y predators y cine del oeste, aunque mi favorito puede que sea, por lo bien que lo editó Calamar, Ray Harryhausen: el mago del stop-motion (2010).
 

En estos años he decidido descansar un poco de esta parcela. Tuve durante un tiempo la idea de escribir un libro sobre la franquicia del Planeta de los Simios, pero finalmente lo dejé de lado, por un poco de escepticismo en el campo editorial. Cuando José María Gil (Txemita Picapiedra en el mundo virtual) contactó conmigo anunciándome su proyecto en ese sentido, resucitando su fanzine Neutrón –el primero sobre cine fantástico que apareció en España–, opté por cederle todo lo escrito, amén de escribir a propósito más material… incluido un relato ambientado en ese universo, y que aparecerá en un segundo volumen. También tenía idea de hacer un libro sobre Tarzán en el cine, y en este último mes algunos amigos me insistieron que me pusiera con él, pero acaba de salir un libro sobre el tema. Por desgracia, en España, la coexistencia de dos libros sobre cine de la misma temática no funciona: lo lógico es que, quien esté interesado, se compre ambos, pues los enfoques pueden ser distintos, complementarios… Sin embargo, en España los libros de cine se venden mal, y ahora con la crisis más aún: dos libros coexistiendo se hacen daño mutuamente.
 
 
 
Diriges la web Pasadizo.com. ¿Qué es esta web y qué podemos encontrar en ella?
 
Pasadizo.com fue creado por Ediciones Nuer. Eran los inicios de Internet, y en aquel entonces no estaba muy claro hacia dónde se dirigiría. El proyecto, en sus principios, era una página de la editorial, para poner en venta sus libros, pero al mismo tiempo ofrecer artículos sobre nuestros temas. Más adelante, fue creciendo y creciendo, hasta adquirir entidad propia. Cuando Nuer quebró, el webmaster que lo llevaba, Miguel San José Romano, fundó Ediciones Calamar, y decidió seguir sosteniendo pasadizo, por amor al proyecto, y ahí seguimos. Cuando lo crearon, me ofrecieron el cargo de director editorial, digamos. Yo soy responsable de todos sus contenidos. Lo que ofrecemos son artículos sobre cine, literatura y cómic, todo ello dentro de las temáticas de terror, fantasía y ciencia ficción. También tenemos una muy amplia base de datos de reseñas de películas de las temáticas, no de un parrafillo de cuatro líneas, sino críticas amplias, donde se analizan a fondo los filmes, tanto antiguos como modernos. Y un foro que, por desgracia, en los últimos tiempos está un poco apático, debido a una invasión de spammers que hemos tenido y que cuesta quitárselos de encima… En estos momentos, el registro está cerrado, pero si me escriben pidiendo acceso lo hago yo mismo manualmente.
 

Como escritor, ¿Quiénes son los autores que más te han fascinado e influenciado?
 
Pues me temo que voy a ser tópico y convencional… No voy a descubrir ningún autor ignoto o minoritario, dentro de nuestros cánones, claro. Poe, Lovecraft, Matheson, Blackwood, Le Fanu… Lo de siempre… Todos los grandes maestros del terror me han forjado, y algún relato tengo escrito un tanto en su línea… También podría añadirse Arthur Conan Doyle –soy un gran sherlockiano, como se puede comprobar por mi blog 221B, en wordpress–, Fredric Brown, Clark Ashton Smith… Todos ellos, de un modo u otro, han escrito del género con el tono que a mí me llega.
 
Eres uno de los integrantes del proyecto de la serie Weird West. ¿Cómo te involucraste en el proyecto?
 
No recuerdo dónde lo mencionó Raúl Montesdeoca, si en la página de Facebook Bolsilibros, o Proyecto Pulp. El caso es que contó que Lem Ryan le había pasado un pdf de su novela Cazadores de vampiros –en aquel entonces inencontrable– y que se había entusiasmado tanto con ella que se había puesto, así por las buenas, a escribir una secuela. Entonces yo dije: “Ah, pues podíamos hacer una saga”. A Raúl le gustó la idea, y habló con Dlorean, la editorial que le había publicado La máquina del Juicio Final, que es toda una delicia, pulp puro. Les sugirió esa idea, una especie de colección ambientada en el universo de la novela de Lem (es decir, vampiros en el oeste), y a ellos también les gustó. Se contactó con diversos autores, para invitarles a contribuir en ese mundillo, y otros oyeron del proyecto y se ofrecieron a colaborar.
 
 
 
 
 
Creo que ahora somos una docena de implicados, y el cupo está cerrado… Había ya dos novelas escritas de ese universo, la de Lem, y la de Raúl. Lo lógico era reeditar la de Lem, por coherencia narrativa. Y dado que la de Raúl era una secuela –se ambienta unos meses después de que finalice la primera– había de ir inmediatamente después. Y dado que yo fui quien primero se involucró en el ajo, se me ofreció el tercer puesto. Dlorean era de la opinión de que un libro de la extensión de un bolsilibro –que es lo que era la novela de Lem, y lo que los demás hemos ido haciendo, unas 15.000 palabras– no tenía buena salida comercial, así que barajamos editarlo en lotes de a dos, de tres, de cuatro… Al fin, se decidió sacar volúmenes con tres novelas. Y yo, claro, soy el último en este primer volumen.
 
Háblanos de Los Hijos de la Noche, tu novela corta en el vol. 1 de Weird West.
 
Dado que la novela de Raúl era una secuela directa de la de Lem, yo pensé que debía ir por igual camino. De ese modo, las tres conforman una trilogía que, leídas de continuo, conforman una única historia. El modo en que Lem y otros autores de bolsilibros escribían sus obras –Curtis Garland, Clark Carrados, Lou Carrigan…– les obligaba a una absoluta inmediatez, no les permitía florituras estilísticas, y no tenían tiempo muchas veces de repasar lo escrito. Para contagiarme un poco de ese estilo escribí todo de un tirón, sin revisar. Pero, dada la amplitud de tiempo de que disponía (no como esos autores), después me lo repasé e hice una corrección ortográfica y de sintaxis… Pero de ese modo conservaba la frescura del concepto original. Tal como he dicho, la novela de Raúl se ambienta unos meses después de la primera; bueno, pues la mía arranca cinco minutos después de la de Raúl, encadena directamente. Y, al final, la historia se cierra, pero dejando algunos flecos sueltos, para que algún escritor de los que vengan después pueda tirar de ellos y crear una nueva historia. No necesariamente todas las aventuras de Weird West se centrarán en los personajes que hemos utilizado nosotros tres, pero todo transcurrirá en un universo compartido, homogéneo: quizás nuestro protagonista, Jonathan McIntire, aparezca de secundario en otra novela, u otro personaje sea citado de pasada… Nos hemos coordinado para que no haya fallos de continuidad: si yo mato un personaje, no puede volver a aparecer en una novela que se ambiente después… a menos que vuelva de ultratumba, que todo es posible.
 
La Portadilla de Los Hijos de la Noche en Weird West 1
 
 
 

¿Cuáles son tus proyectos literarios en el horizonte?
 
Cuando me involucré en este proyecto dejé de lado otras cosas que tenía en marcha. Tengo una antología de relatos terminada, en la cual he compilado algunos relatos míos de la época en que fueron publicados en fanzines (el mío propio, u otros como Ad Astra, Elfstone, Parsifal…). A estos he sumado algunos antiguos que quedaron inéditos, y otros más escritos ahora, dado que la extensión era escasa para un libro (tengo escritos muchos cuentos ultra-breves). Incluso tengo ya escrito un prólogo obra de Rodolfo Martínez. Pero parece que los editores no son muy proclives a las antologías de relatos de un autor único.
 
Para esa misma antología escribí una historia de Sherlock Holmes de carácter fantástico. Me gustó tanto que concebí una serie de relatos, no con Holmes, sino ahora con Watson. He arrancado ese primer relato de la antología, y he creado una nueva, para la cual ya tengo escritos cuatro relatos. En el primero ofrecía a Watson con una mayor preponderancia en la investigación de lo que habitualmente suele tener. Creo que Watson es un personaje interesantísimo, y me gustaba darle más importancia. Esa primera historia se ambientaba cuando Holmes ya se había retirado, y suponía el reencuentro entre ambos. A la hora de escribir más historias, me parecía muy forzado que se reencontraran siempre, así pues opté por centrar las aventuras solo en Watson. Holmes haría una aparición especial en la primera historia, y tal vez también en la última. Y en medio, aventuras centradas en hadas malignas, dioses horrendos, hombres araña, licántropos, extraterrestres… Son relatos que funcionan por sí solos, pero que leídos de continuo conforman una unidad. Así que creo que eso tendría mejor salida. Espero…
 
También estoy escribiendo una novela, de igual modo con Holmes y Watson, y de nuevo confiriendo mayor importancia a Watson. De hecho, son unas memorias de él. Un tanto como el Sherlock Holmes de Baker Street de Baring-Gould, pero centrado en Watson. Arranca con el encuentro entre ambos, pero luego hay flashbacks de la infancia en Australia del futuro doctor, narro después su estancia en San Francisco… Y así, de paso, algunos fallos de continuidad de Conan Doyle los aprovecho y los “explico”, sobre si es en el hombro o en la pierna donde Watson fue herido, qué diablos pasa con sus esposas, cuántas tuvo en realidad, y por qué se le morían todas… Y de paso, toco algunos otros elementos que para algunos sherlockianos pueden resultar polémicos, y es posible que me crucifiquen. Lo que llevo escrito es como un cuarenta por ciento.
 
Aparte de esto, en el número de verano de la revista Barsoom aparecerá publicado un relato mío titulado “Solo contra el Sistema”, una mezcla de novela negra y ciencia ficción pulp, ilustrado por Manuel Berrocal. Formaba parte de esa antología inicial que he referido, pero pensé que por su tono encajaba perfectamente con la revista. Así pues, se la ofrecí a Javier Barco, uno de los editores, y le entusiasmó… Se ambienta en los años cuarenta del pasado siglo, pero la Tierra está conquistada por los extraterrestres desde 1898, y el protagonista es un detective privado en plan chandleriano.
 
También estoy participando en una antología de relatos de casas encantadas, que piensa sacar Ángel Gómez Rivero como soporte a la celebración de la Algeciras Fantástika que dirige. Y tengo preparada una antología de relatos fantásticos, coordinada por mí, y donde aparte de yo mismo escribe gente como Juan Miguel G. S. Sánchez, Ángel Gómez Rivero, Luis Guallar, Manuel Aguilar, Luis Alboreca, Darío Lavia, J. P. Bango, Daniel Aguilar, , Miguel Valle García, Ana Morán Infiesta y Lem Ryan, citados por orden del índice. La intención es sacarla en crowdfunding, pero llevo demasiado tiempo dilatándolo… A ver si contacto con Verkami y empezamos…
 
 
 
 

viernes, 6 de junio de 2014

La Tribu de la Araña Parte 1





Hace más de un año, en el antiguo blog de la Garra, se publicó un serial protagonizado por el mítico personaje clásico y de aventuras Allan Quatermain, relacionándolo con el universo de La Garra. Hemos decidido recuperarlo aquí, para los que os lo perdisteis en su momento. Disfrutadlo.
 
La Tribu de la Araña Parte 1
Escrito por Miguel Ángel Naharro. Ilustración de Jacobo Glez.
 
 
 
Murudu permanecía con los ojos cerrados mientras la sacerdotisa le pintaba con las pinturas de color rojo los ornamentos y los símbolos, en especial, la gran araña dibujada amenazante sobre la frente del líder de la tribu africana de los Vikunga.

La anciana terminó el ritual y depositó en la pierna del hombre un puñado de arañas, grandes y peludas tarántulas, venenosas y letales, que recorrieron su cuerpo tranquilamente, hasta quedarse posadas en sus hombros.

Los ojos del jefe de la tribu se abrieron repentinamente y agarró una de las arañas, levándola con sus dedos; la araña no reaccionó violentamente, ni intentó escapar cuando el hombre se la llevó a la boca, así que comenzó a masticarla y a devorarla, siguiéndole después el resto de arañas.

Sintió como la adrenalina se le disparaba en el cuerpo; una fuerza y vitalidad que le recorría por completo, insuflándole un poderío que jamás creyó poseer.

Ya estás preparado, gran Murudu, la diosa-araña esta de tu parte y nada podrá derrotarte. —observó con adulación la anciana con una sonrisa macabra e inquietante, mostrando todos los dientes que conservaba, pese a la edad, inmaculados.

La anciana respondía al nombre de Araye, y calentó en un pequeño fuego unos hierros hasta que estos se pusieron el rojo vivo por el calor.

Araye le clavó los delgados hierros en el pecho, hundiéndolos en la piel como el cuchillo se hundía en la mantequilla.

Increíblemente, no sintió ningún dolor, ni la sangre brotó de las heridas realizadas.

—La diosa premia a sus seguidores, y nada podrá ya vencerte ni pararte, todas las tribus doblarán la rodilla ante tu poder, incluso el hombre blanco retrocederá ante tu avance.

Murudu se retiró los hierros con las manos y los dejó en un lado de la tienda. Su ceño se frunció.

—El hombre blanco… —se quedó pensativo unos instantes. — ¡Sí! Acabaremos con ellos, los expulsaremos de nuestras tierras para que no vuelvan jamás o los mataremos y saciaremos nuestra sed de sangre con su propia carne…

Salió de la cabaña y pudo contemplar con orgullo los cientos y cientos de guerreros que acampaban, velando armas y deseosos de seguir sus ordenes sin cuestionarlas.

Un montículo de piedra negra, con el sagrado símbolo de la diosa araña, presidía el poblado.

Meses atrás, su tribu era una más entre las del continente, antes de la llegada de Araye a su pequeño poblado. Como curandera, se ganó enseguida la confianza de Mbalo, el líder de la tribu, y entró en su círculo más cercano.

La anciana poco a poco intentó influenciarle, y acabó siendo la consejera del jefe de la tribu; no de forma oficial, pero todo el mundo sabía que lo era.

Su lugarteniente era Murudu, y cuando Mbalo no siguió los consejos de la anciana, que la apremiaban a acabar con sus tribus vecinas y reunir un ejército que sirviese a la diosa araña, a quien Mbalo no reconocía, fue en su segundo al mando en quien se fijó Araye.

Un día, la anciana le regaló unas piedras ornamentales llenas de pinturas a Mbalo, disculpándose por su atrevimiento; este las aceptó, junto a sus disculpas de buen grado y las colocó en el interior de su cabaña. Cuando descansaba a la noche siguiente, las piedras se abrieron y, de dentro de las mismas, surgieron unas extrañas y abominables arañas, que le picaron, dejándole paralizado con su veneno. Lentamente le fue consumiendo por dentro hasta dejarlo convertido en una carcasa vacía y putrefacta.

Al día siguiente, Murudu fue nombrado el nuevo señor de la tribu, e instauró la única religión posible, el único dios al que podían adorar fue, a partir de entonces  y para siempre la diosa araña.

           

El líder tribal elevó su lanza y su escudo y como un solo hombre, sus innumerables guerreros se alzaron como uno solo.

Y mientras tanto, Araye sonreía con una mueca desagradable y repulsiva.

 
Ilustración de Jacobo Glez

 

El cazador inglés se inclinó y observó el terreno, se apoyó en su rifle y se volvió a levantar. Era un hombre con el cabello encanecido, y con una barba a juego; sus días de juventud ya eran cosa del pasado.

—Un sendero tembo. —indicó a uno de los hombres que le acompañaban.

El hombre, algo entrado en carnes, y que parecía completamente fuera de lugar puso cara de extrañeza.

— ¿Tembo?

—Un sendero de elefantes. —contestó un nativo africano que se les acercó, lo que hizo incomodar al hombre. Era alto y fuerte, y apoyaba un hacha en sus grandes hombros.

—No tema, señor Keth, Umslopogaas no se come a nadie, en su tribu hace tiempo que se dejó de comer carne humana…

La cara de Keth fue todo un poema, y Allan Quatermain se echó a reír. Su amigo africano le imitó.

—Será mejor que no nos alejemos, en otra ocasión le llevaré a cazar elefantes, pero nos esperan en el fuerte.

Keth tragó saliva y asintió. Siguió a Quatermain y a su amigo africano a reunirse con los porteadores y la pareja de soldados ingleses que les acompañaban en su viaje.

Se internaron en la frondosa selva, cruzando al lado de árboles con troncos enormes como casas, gruesas raíces, cantos de pájaros y gritos de monos que se movían de rama en rama de los árboles.

Tras caminar durante unas horas, Umslopogaas se detuvo ante el tronco de un árbol, observando algo que le acababa de llamar la atención.

Allan Quatermain se puso a su lado y sus ojos se posaron en una marca tallada en el tronco, era una especie de forma, que le asemejaba a una araña y un símbolo que la envolvía.

— ¿Cuál es su significado, Umslopogaas? —preguntó el inglés.

El africano pareció rezar a alguno de sus dioses y después se volvió hacia el cazador.

—Es dawa, Macumazahn[1].

Quatermain se quitó su sombrero y se acarició su barba, dawa era un término para referirse a las fuerza mágicas. Según algunas creencias tribales, se encontraba en todas partes, en las plantas, en la tierra, en los animales, en el cielo.

— ¿De qué tipo de dawa hablamos?

Una sombra cruzó en el rostro del africano.

—De la peor posible, la más oscura y terrible.

Quatermain se volvió a poner su sombrero y sujetó su rifle, observando como uno de los soldados le hacía indicaciones de que volviesen a unirse a ellos.

—Vámonos, amigo mío. —dijo con un mal presentimiento que comenzó a crecer en su interior.



[1] Macumazahn  “el que vigila en la noche”

lunes, 2 de junio de 2014

EL ARTE DE WEIRD WEST VOL. 1




Weird West además de las tres estupendas novelas: Cazadores de Vampiros de Lem Ryan, Dinastía Drácula de Raúl Monstesdeoca y Los Hijos de la Noche de Carlos Díaz Maroto, cuenta con la portada e ilustraciones interiores del artista Jose Baixauli. Muchas de nuestras novelas son ilustradas y no queremos que paséis por alto el arte interior realizado para Weird West. Aquí tenéis las ilustraciones, para que las disfrutéis, para apreciar los estupendos dibujos de Jose Baixauli en el título.

 

 



 
 
WEIRD WEST vol 1
  AUTOR: LEM RYAN, RAÚL MONTESDEOCA, CARLOS DIAZ MAROTO.
 
En 1981 se publicó "Cazadores de vampiros" en los bolsilibros de Editorial Bruguera. Desde entonces, esta novela de Lem Ryan ha devenido en obra de culto. Y ahora, Dlorean la recupera como inicio de una saga de aventuras ambientadas en el Oeste y con las criaturas sobrenaturales de por medio. Junto a ella, se incluyen dos secuelas directas de la novela de Lem Ryan con dos aportaciones más de Raúl Montesdeoca y Carlos Díaz Maroto, que componen un volumen unitario de tres “novelas de a duro”, inicio de una colección trepidante. ¡Únete a Jonathan McIntire y su grupo de cazadores contra el pérfido Conde Drácula y sus huestes de vampiros! Todo ello, en un Oeste poblado por pistoleros, saloones, linchadores y todas las constantes de un género unido al ambiente de una película de la Hammer. Y esto solo es el principio...
 
Paginas: 272
Formato: 15x21
Encuadernación: Rustica.